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La importancia de llamarse Dolly Wilde

Fue una casualidad que la escritora norteameriana Joan Schenkar encontrara un buen día en una pequeña biblioteca de París más de 200 cartas firmadas por Dolly Ierne Wilde. La autora de las misivas pertenecía a la familia Wilde, y como casi todos sus parientes se trataba de una persona algo excéntrica, con magníficas dotes literarias, bohemia, a la que le gustaba llamar la atención con su original indumentaria. Dolly había nacido en 1895 y era hija de Willy, el hermano mayor de Oscar Wilde, la figura más importante del clan, aunque como el resto de la familia un ser agobiado por los problemas; en aquella época se le juzgaba en Londres por su homosexualidad, que en uno de los mayores escándalos e injusticias que se conocen le llevó a la cárcel. Pues bien, a Joan Schenkar, que ya había oído hablar de nuestra protagonista y en busca de más datos sobre ella había realizado un viaje a París, el contenido de las cartas –en su mayoría de amor– le intrigó y cautivó de tal manera …

Georg Lichtenberg, el aforismo como antídoto

«La tendencia a los aforismos es síntoma de arterioesclerosis». No es difícil refutar la opinión contundente de Nabokov (por cierto, un tanto aforística) enumerando casos nada escleróticos: La Rochefoucauld, Chamfort, Nietzsche, Cioran, Canetti e incluso Picabia, por poner algunos ejemplos. Pero basta un autor para demostrar la vivacidad y agudeza del aforismo como género literario y hasta filosófico: Georg Cristoph Lichtenberg (1742-1799), genial y solitario profesor de Física en Gottingen. Escritor sedentario, víctima —según propia definición— de un permanente «desorden nervioso», polemista feroz, científico sereno, jorobado, astrónomo, hipocondríaco, Lichtenberg utilizaba sus aforismos como un preciso bisturí, haciendo la incisión exacta en el lugar adecuado, poniendo al descubierto las paradojas y miserias del mundo. Incluidas las propias: «érase un hombre que tenía tanta inteligencia, que no servía para casi nada». Escéptico y racionalista, capaz de enumerar 62 maneras de apoyar la cabeza en la mano, supersticioso, soñador (se ha visto en él a un precursor del psicoanálisis), adversario —en tanto que típico racionalista de la Ilustración— del Sturm und Drang y a la vez admirador de …