ARTE, Hokusai

El monte Fuji con tiempo claro, por Katsushika Hokusai

    Katsushika Hokusai(Tokio 1760-1849) está considerado como el máximo exponente de la escuela de grabados Ukiyo-e, o pinturas del mundo flotante.  A mediados del siglo XIX sus grabados, como los de otros artistas japoneses, empezaron a importarse a París, Francia, donde se coleccionaban con gran entusiasmo, en especial por parte de impresionistas de la talla de Claude Monet, Edgar Degas y Henri de Toulouse-Lautrec, cuya obra denota una profunda influencia de dichos grabados.  

A los quince años, entró a trabajar en el taller del artista de Ukiyo-e Katsukawa Shunsho y con él aprendió la técnica del grabado con planchas de madera, especializándose en retratar actores. A partir de 1796 comenzó su trabajo autónomo con álbumes de grabados y grabados aislados, firmando algunas de sus obras con el seudónimo de Hokusai.

Hacia 1800 ya era un artista conocido gracias a la exhibición pública de sus obras, como la pintura de 240 m2 de Bodhidharma que pintó en un templo en 1804. Después de 1806 su estilo se tornó más monumental y clásico, tras el periodo en que se dedicó a ilustrar novelas históricas. Las xilografías, ilustraciones para libros y paisajes más conocidos fueron realizados entre 1830 y 1840.

Paso de Inume en la provincia de Kai

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Las líneas curvas y de gran soltura, características de su estilo, fueron evolucionando gradualmente hacia una serie de espirales que añadieron una libertad y elegancia aún mayores a su obra, como puede observarse en Raiden (el Espíritu del trueno). Era famoso por la energía y espontaneidad de su genio creador, cosa que con la edad se incrementó aún más. En las obras de su última época utilizaba pinceladas amplias cortadas y una técnica de coloreado que le daba una cualidad más sombría.

Entre las más conocidas están el cuaderno de dibujos en 13 volúmenes Hokusai Manga (comenzado en 1814) y la serie de grabados conocida como Fugaku sanjurokkei (Treinta y seis vistas del monte Fuji, c.1826-1833), máximo exponente de sus grabados de paisajes, que contiene algunas de las imágenes más famosas de la tradición artística japonesa.

Su capacidad creativa se mantuvo siempre activa hasta que un incendio destruyó sus bocetos y materiales de trabajo en 1839, tras lo cual continuó trabajando pero de modo más pausado. Sus últimas obras, realizadas poco antes de morir a los 89 años, ponen de manifiesto su enorme capacidad y determinación artística para superar los achaques de la vejez.

El sueño de la mujer del pescador

El sueño de la mujer del pescador

Pescador y buceadora se besan

Pescador y buceadora se besan

Quince años antes de muerte, Hokusai había escrito” […] a la edad de cinco años tenía la manía de hacer trazos de las cosas. A la edad de 50 había producido un gran número de dibujos, con todo, ninguno tenía un verdadero mérito hasta la edad de 70 años. A los 73 finalmente aprendí algo sobre la verdadera forma de las cosas, pájaros, animales, insectos, peces, las hierbas o los árboles. Por lo tanto a la edad de 80 años habré hecho un cierto progreso, a los 90 habré penetrado más en la esencia del arte. A los 100 habré llegado finalmente a un nivel excepcional y a los 110, cada punto y cada línea de mis dibujos, poseerán vida propia […]

La gran ola Kanagawa, primer grabado de la serie dedicada al monte Fuji

La gran ola Kanagawa, primer grabado de la serie dedicada al monte Fuji

Con estas convicciones, Hokusai trabajó hasta el último día de su existencia. Era un artista enérgico que se levantaba temprano y pintaba hasta la noche. Ésta había sido su forma de actuar durante toda su larga y productiva vida, y fue también la de sus años finales. De los millares de libros y de impresiones de Hokusai, sus Treinta y seis vistas del Monte Fuji son particularmente notables. Publicada entre 1826 y 1833, esta famosa serie, que con los suplementos incluía un total de 46 impresiones a color, marcó un hito en la impresión japonesa de paisajes. La grandeza del diseño y la habilidad de la ejecución no había sido alcanzada hasta ese momento, incluso en el trabajo de su contemporáneo Utagawa Hiroshige. En conjunto, Hokusai tuvo una gran producción artística integrada por unas treinta mil obras

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