meteoros

El corazón del cielo

“Y articulado que hubieron los siete truenos sus voces,
iba yo a escribirlas cuando oí una voz que me decía:
sella o reserva en tu mente las cosas que hablaron
los siete truenos, y no las escribas”.
(Apocalipsis, de San Juan. “Libro Misterioso”. Cap. 10.4)

 

Del término tifón no sabemos demasiado, pero el nombre del huracán tiene vena, su mito, sus trampas. Como registra Arturo Dávila en su estimulante prólogo a Naufragios, el gran relato clásico de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Huracán aparece en el Popol Vuh y significa corazón del cielo. La odisea, o lo que sea, de Cabeza de Vaca había comenzado al cruzar el estrecho de Florida dejando atrás Cuba en 1528, y el destino le tiró los dados frente a las costas de lo que hoy es Texas. Ocho años caminó entre indios irredentos hasta Culiacán. Y fueron huracanes los que dejaron al explorador a su suerte y le dieron asunto para uno de los mayores relatos de viaje escritos en cualquier lengua. La palabra huracán no es del Popol Vuh, viene del Caribe. Pedro Mártir de Anglería, muerto en 1526, encontró en La Española que los taínos, hoy extintos, nombraban así a las tormentas.

Anuncios