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El genio de Akira Kurosawa

Ran, la extraordinaria película de Akira Kurosawa llena de belleza y emoción, con las escenas posiblemente más espectaculares del cine japonés, fue recibida por los críticos con estupefacción. Rodada a los 75 años, cuando ya nadie podía creer que Kurosawa pudiera emprender un desafío de estas proporciones, resume y muestra todo el talento de uno de los directores más admirados del mundo.

Diez años antes, en 1975, Kurosawa había rodado las hermosas imágenes de su única película fuera de Japón, la rusa Dersu Uzala, por la que recibió su segundo Oscar. Película que una productora rusa le encargó a Kurosawa y que está basada en un libro de Vladimir Arseniev, un explorador ruso.

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Kurosawa durante el rodaje de Dersu Uzala

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Además de constituir una apasionada defensa de la ecología avant la lettre, la también comnocida como El cazador es uno de los más bellos cantos a la vida jamás filmados. Una reivindicación de todo aquello que de noble tiene el ser humano, que Kurosawa amó como muy pocos cineastas. Su obra es el fiel testimonio de ese humanismo hoy convertido ya en una rareza.

Y Akira Kurosawa dió algunas explicaciones sobre su modo de entender el cine, el séptimo arte.

“Hay algo a lo que podemos denominar como belleza cinemática. Solo puede ser expresada en una película y debe estar presente en toda aquella película que aspire elevarse a un trabajo conmovedor. Cuando se expresa muy bien, uno experimenta una emoción particularmente profunda mientras procede a su visionado. Creo que es ésta la cualidad que lleva a la gente a ver una película, y es la esperanza de poder alcanzar esta cualidad precisamente, la que empuja al cineasta a rodar su película en primer lugar”.

“La realización de cine lo combina todo para mí. Es por ello que he hecho del cine el trabajo de mi vida. En el cine, tanto la pintura como la literatura, el teatro como la música, vienen de la mano. Sin embargo, una película sigue siendo una película”.

“No hay nada que diga más significativo sobre un creador, que su propia obra”.

“Es la fuerza de la memoria aquella que subleva la fuerza de la imaginación”.

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