Buenos Aires

Arte impúdico en Buenos Aires

En la calle Corrientes de Buenos Aires, la del tango A media luz de Edgardo Donato, hay una sala de arte de nombre Amberville, con un subtítulo sugerente, Queer and Outsider Art. Dice Daniel Lodge, escocés e inspirador del espacio descentralizador, que el lugar es una house of bent, de difícil traducción pero algo así como casa virada, o pirada. Y que lo de Amberville va de errores y erráticos. O sea, refugio porteño para malditos outsiders, fuera de onda, políticamente incorrectísimos y olvidados del stablishment que pudre poco a poco las neuronas de la capital rioplatense.

Lo interesante es que a partir del próximo 15 de mayo expone el gran Irvine LaMarche. Un/una superviviente de tiempos peores, con aquel legendario, anticipador y revolucionario grupo de cabaret político llamado Lowboy Club, en compañía de la bella desparecida Klara Suter. Espectáculo que contribuyó decisivamente a que nos quitáramos el sayón y la caspa de los 80.

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Irvine LaMarche, que es discípulo tardío de la escuela de Marlene Díetrich y uno de los mayores expertos en la contracultura europea de entreguerras, (del perverso Berlín de Grosz, Lang y los demás, antes que llegaran los carniceros), expondrá por primera vez su obra. Dibujos, cuadros, escritos, trajes y performance, el multiartista bonaerense, escritor, cantante y estilista, pertenece al más puro y lúcido underground y outsider que ha dado nuestro país, después de Copi.

La sala promociona su muestra recordando que a los 17 años fue uno de los primeros maricones, travestis o transformers que fue detenido y apaleado por la policía de la dictadura. El comisario Lodge lo define como un “icono transgénero”, que de vivir en Londres, Berlin o Nueva York estaría en el parnaso de las divinas. Y menos mal que respira un poco cuando va a la capital natural de nuestras tierras, la mítica ciudad de Quilomboville.

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