Año: 2013

Poesía y erotismo en los grabados de Katsushika Hokusai

    Katsushika Hokusai(Tokio 1760-1849) está considerado como el máximo exponente de la escuela de grabados Ukiyo-e, o pinturas del mundo flotante.  A mediados del siglo XIX sus grabados, como los de otros artistas japoneses, empezaron a importarse a París, Francia, donde se coleccionaban con gran entusiasmo, en especial por parte de impresionistas de la talla de Claude Monet, Edgar Degas y Henri de Toulouse-Lautrec, cuya obra denota una profunda influencia de dichos grabados.  A los quince años, entró a trabajar en el taller del artista de Ukiyo-e Katsukawa Shunsho y con él aprendió la técnica del grabado con planchas de madera, especializándose en retratar actores. A partir de 1796 comenzó su trabajo autónomo con álbumes de grabados y grabados aislados, firmando algunas de sus obras con el seudónimo de Hokusai. Hacia 1800 ya era un artista conocido gracias a la exhibición pública de sus obras, como la pintura de 240 m2 de Bodhidharma que pintó en un templo en 1804. Después de 1806 su estilo se tornó más monumental y clásico, tras el periodo en que …

Tritón y Nereida

Plagada está la mitología de adulterios, bestialismos e incestos. Los dioses concibieron bastardos, seres deformes y famosos hijos. El oscuro Tritón ostentaba ser hijo legítimo de Posidón y Anfitrite, reyes del mar. Reino nómada de nereas, hipocampos y titanes. Cortejo submarino sin fuego, que huele a algas y sabe a sal. Comedores de peces crudos, sueñan con compotas a fuego lento, con vino especiado, con torta y miel. Añoran las puestas de sol que disfrutan los bastardos, los deformes, los hombres con piernas. Si Jasón el argonauta pierde su barco en tierra adentro y Tritón le guía de nuevo al mar es sólo por despecho, por envidia al terrícola. Odio es lo que sienten Dioniso, dios de los placeres terrestres y Tritón, dios del inhóspito mar. Cuentan que Tritón reprimía en su cola de pez deseos de hombre, que acosaba en las playas a las bañistas desnudas con piropos y gestos obscenos. Un día, Dioniso, amigo de las mujeres, dejó varado en la arena un odre de vino, dulce como las caricias, y Tritón se …

La estasis del mármol en Venecia

En cualquier caso nunca vendría aquí en verano, ni aunque me apuntaran con una pistola. Tolero muy mal el calor, y las fuertes emisiones de hidrocarburos y sobacos aún peor. Las hordas en pantalón corto, especialmente cuando relinchan en alemán, también me atacan los nervios, entre otras cosas por la inferioridad de su anatomía -la de cualquiera- frente a las columnas, pilares y estatuas, o por el efecto que su movilidad -y todo lo que la abastece de combustible- proyecta en la estasis del mármol. La belleza circundante es tal que enseguida uno concibe el instinto animal de imitarla, de ponerse al mismo nivel. esto no tiene nada que ver con la vanidad o con el exceso de espejos naturales que hay aquí, y cuyo principal ejemplo es el agua misma. (J. Brodsky)

El placer de la lectura

Conseguir que doce mujeres se pusieran frente a una cámara e intentaran leer párrafos escogidos de sus libros favoritos mientras sentían un orgasmo fue la idea –finalmente concretada– que tuvo el fotógrafo y artista neoyorquino Clayton Cubitt  para filmar una serie de vídeos titulados “Literatura histérica”. Los vídeos  proporcionan una imagen íntima, y hasta divertida, de la batalla que se libra entre el cuerpo y la mente, sin ningún tipo de censura, sin pudor y absolutamente genuina. Doce mujeres desinhibidas y valientes que colaboraron con Cubbit en este especie de experimento psicológico que tiene mucho de reivindicación artística, de interacción entre sexo y literatura. “Yo los enfrento: pongo el libro encima de la mesa y el sexo debajo, a ver quién gana”, afirma. Y gana siempre el vibrador, claro. Clayton Cubbit buscaba explorar –y creemos que lo ha conseguido– esas zonas límite donde la mente ya no alcanza a gobernar el cuerpo, a pesar de todas las directrices, mandatos y órdenes que se le puedan dirigir. Es interesante leer las declaraciones que hicieron posteriormente estas ‘voluntarias’ sobre lo que estaba pasando por sus mentes en esos momentos, conforme perdían el seguimiento …